ACLIMATACIÓN DE LAS PLANTAS
Las plantas no deben sufrir cambios radicales en lo que atañe a la intensidad luminosa.
Las investigaciones realizadas en Florida a finales de los años 70 pusieron de manifiesto un interesante fenómeno. Las plantas tropicales que crecen a pleno sol presentan hojas denominadas de sol, que son estructuralmente diferentes a las hojas de las plantas que crecen a la sombra, denominadas hojas de sombra.

Las hojas de sol tienen menos cloroplastos y por lo tanto menos clorofila. Estos cloroplastos se localizan en el interior de las hojas, que son pequeñas, de gran espesor y se presentan en gran número. Por el contrario, las hojas que se encuentran a la sombra tienen un gran número de cloroplastos, de ahí que posean un mayor nivel de clorofila, además son delgadas, grandes y no abundan en la planta.

Cuando las plantas están creciendo bajo una luz intensa desarrollan hojas de sol, que son poco eficientes en lo que a la fotosíntesis se refiere. Si estas mismas plantas se someten a una luz débil, deben adaptar las hojas de sol existentes o eliminarlas y desarrollar hojas de sombra que son más eficientes, fotosintéticamente hablando.

Para reducir el impacto que sufre una planta con hojas de sol cuando se pone a la sombra, se han de reducir gradualmente los niveles de luz a los que está expuesta.

Este proceso se denomina aclimatación. Es necesario aclimatar las plantas poniéndolas en el jardín durante el verano, pero este proceso ha de realizarlo siempre gradualmente, incrementando la intensidad de luz poco a poco.

También deberá seguir este proceso, pero a la inversa, cuando desee volver a poner la planta en el interior del hogar durante el otoño.

También se deben aclimatar las plantas adquiridas recientemente, colocándolas en un principio en un lugar de su casa donde haya un elevado nivel de luz (exposición meridional) y después gradualmente, en un período de 4 a 8 semanas, llevarlas a un lugar más oscuro.