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Las
hojas que están cubiertas con polvo, no solo tienen mal aspecto,
sino que además no pueden absorber tanta luz como las que están
limpias; por ello es una buena idea limpiarlas de vez en cuando.
Así, las hojas tendrán un aspecto limpio y saludable, y como ventaja
añadida, ayudará a que los insectos desaparezcan.
Las plantas que no sean demasiado grandes, deberá llevarlas hasta
el fregadero o la bañera y, con cuidado, derramar agua tibia sobre
ellas. Para evitar que la tierra salga de la maceta, ha de poner
papel de aluminio o una pieza de plástico que encaje perfectamente
en la parte superior de la maceta. Enjuague los tallos, capullos,
así como, el haz y el envés de las hojas. Después deje la maceta
en el fregadero, en la bañera o sobre toallas de papel u hojas
de periódico hasta que ya no gotee.
En caso de que las plantas sean tan grandes que no se puedan mover,
podrá limpiarlas con ayuda de una esponja o de un paño suave,
que ha de humedecer ligeramente. Las hojas que no presenten pelos
ha de frotarlas con cuidado, mientras que las que están cubiertas
con vellosidad, como es el caso de la violeta africana, se deben
limpiar con un plumero seco o con una brocha de maquillaje.
Puede que haya oído que la leche, el aceite vegetal o ciertos
productos comerciarles ayudan a mantener las hojas brillantes,
sin embargo lo único que hacen en realidad es estropearlas. El
agua limpia y un paño suave son todo lo que necesitan.
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