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Podemos
cultivar plantas aromáticas, tales como menta, lavanda, mejorana,
ajenjo, clavo o ajo. Las hormigas odian su aroma.
Para
evitar que escalen nuestros árboles, debemos cubrir, con una pequeña
capa de grasa, la circunferencia de éstos, a una cierta altura.
Si cualquiera de nuestras plantas o árboles han sido tomados por
las hormigas, debemos exprimir un limón y pintar con su zumo el
trono y/o las ramas invadidas. El aroma del limón les resulta
tremendamente desagradable. Otras soluciones, éstas más drásticas
que las anteriores, son las siguientes:
º Verter petróleo diluido en los hormigueros.
º Salpicar sus lugares de paso con agua hirviendo
y vinagre. Esto hará que salgan corriendo.
º Rociar la tierra con una solución de colillas
de tabaco que habremos tenido, previamente, unos días en remojo.
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