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Existen
plantas de poca altura que, una vez que han sido plantadas y se
han entrelazado entre si, sólo necesitan que les quitemos las
malas hierbas y, de cuando en cuando, abonarlas para que mantengan
su buen aspecto.
En una cuesta sombría, la Vinca minor, la pachysandra o spurge
japonés y la hiedra son perfectos para conseguir un manto imperecedero
y brillante durante todo el año. En cambio, si la cuesta está
situada en un lugar soleado, podemos decantarnos por el enebro
rastrero y una o varias variedades de brezo.
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