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La
solución más fácil, en este caso, es tirar con la maceta y comprar
una nueva. Otra solución, menos drástica que la anterior, es aprovechar
el envase roto.
Si el problema de la maceta es que sólo está ligeramente agrietada
en la parte inferior, podemos enterrarla en el jardín, de forma
que la parte defectuosa de la misma quede oculta por la tierra
y plantar en ella las flores de siempre. En cambio, si la grieta
o ruptura está en la parte superior de la maceta, podemos enterrarla
inclinando ligeramente el lado defectuoso.
Por último, conviene recordar desenterrarlos antes de la llegada
del próximo invierno porque una nueva helada podría acabar por
romper la maceta.
Esta es una manera práctica de reciclar envases y agregar personalidad
a nuestro jardín.
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