|
Necesitamos
un banco tipo diácono (que se levante el asiento a modo de tapa).
Forramos su interior con un trozo de vinilo. A continuación, para
protegerlo de la humedad y demás inclemencias meteorológicas,
aplicamos una capa de pintura resistente al agua, pintura a base
de aceite semitransparente o un barniz para exteriores.
Luego, una vez seca la pintura, con un taladro hacemos un agujero
(su grosor tiene que permitirnos introducir una manguera) en la
parte trasera del banco. Pasamos la manguera por el agujero y
la conectamos al grifo del agua. De esta forma el banco, además
de servir para sentarnos y descansar de las tareas del jardín,
es un buen lugar para esconder y guardar las mangueras, regaderas,
etc.
|