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el Ing. Agr. M. Alfredo Rodríguez, asesor Técnico de Viverista.com |
movilizan
esfuerzos individuales detrás del bien común. La huerta comunitaria
es el eslabón inicial de la cadena del trabajo, de la solidaridad,
del aprendizaje, de la enseñanza, de la dignidad humana y del país
que nos merecemos.
La huerta familiar, es aquella que podemos realizar en nuestros
propios hogares y en espacios pequeños. La producción se basa en
las hortalizas, que son las que más se utilizan en la elaboración
de alimentos de cada familia y por lo general, son especies que
requieren un mayor cuidado, ya que por ser escasas, se les puede
brindar mejores y más específicos cuidados. Las plantas aromáticas
ocupan un importante lugar, como así mismos las hortalizas de fruto
(tomates, ají, berenjenas, habas, etc.).
En el caso específico de la huerta familiar, se pueden detallar
los siguientes puntos a tener en cuenta, para realizar con éxito
nuestra huerta.
- 1.- El espacio que disponemos: De acuerdo al espacio, serán
las especies que seleccionaremos para su cultivo. Cuanto mayor sea,
mayor será la posibilidad de mejorar y variar los alimentos. Es
muy importante que el espacio elegido esté expuesto al sol la mayor
parte del día. Podemos utilizar maceteros y jardineras para cultivar
algunas especias, por ejemplo: orégano, tomillo, albahaca, ceibollette,
frutillas, curry, romero, etc, las cuales son en su mayoría perennes,
y se cultivan individualmente. Observemos que el terreno esté elevado
con respecto al resto del jardín, para evitar encharcamientos, y
por lo tanto, exceso de humedad. Los maceteros deben tener buen
drenaje, no necesariamente deben ser profundos. Lo mejor es que
sean amplios ya que por lo general, las especies aromáticas tienen
raíces superficiales.
- 2.- La preparación del sustrato: Es muy importante obtener
un suelo rico en humus, suelto, libre de malezas, roturado en forma
profunda para que el desarrollo de las raíces sea rápida y vigorosa.
Sobre todo para aquellas especies donde se aprovecha la raíz o su
tallo engrosado para el consumo, como por ejemplo: rabanitos, cebollas,
ajos, zanahorias, remolachas, papas, echallotte, etc. Naturalmente
nuestro suelo es muy rico en los nutrientes elementales necesarios,
pero arcillosos, lo cual hace que el suelo retenga humedad en exceso.
Por lo tanto, será necesario mejorar su estructura mediante la incorporación
de materia orgánica (resaca de río, turba, pinocha), compost (mezcla
equilibrada de estiércol, resaca, turba humus de lombriz), arena,
humus de lombriz o perlita agrícola, etc. En forma casera podemos
construir una "compostera" en un rincón resguardado del jardín para
obtener naturalmente el fertilizante orgánico necesario para nuestra
huerta.
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3.- La elección de las especies: Debemos tener presente dos
conceptos importantes: el espacio que disponemos y las verduras
que más se consumen en cada familia. Podemos dividir en tres categorías
las verduras que se cultivan durante el año: 1.- Las que se cultivan
durante el invierno, por lo general plantas a las que
se le consume la hoja: acelga, lechugas, ... |
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