c.- Fertilidad,
d.- PH equilibrado
e.- Sanidad.
Análisis de los puntos mencionados:
a.- El suelo debe tener la capacidad de absorber y retener el agua de riego o de lluvia para que las plantas obtengan junto con ella a las sales minerales disueltas que sirven de nutriente. El proceso de transformación de la materia orgánica en alimento para las plantas tiene varias etapas de degradación donde intervienen un sinnúmero de microorganismos muy activos con la temperatura y la humedad adecuada. El poder de absorción de agua aumenta cuando el porcentaje de materia orgánica presente también aumenta, por el contrario, un suelo arcilloso o pesado ("colorado") no posee poder de absorción pero si gran poder de retención del agua, sus partículas están compuesta por micro elementos con iones magnéticos que retienen fuertemente a las moléculas de agua.
Por lo general nuestro suelo tiene una capa arable humífera superficial rica en nutrientes con poder de retención y absorción dentro de los parámetros normales, con un pH neutro o levemente alcalino, pero, la segunda capa de suelo, llamado horizonte B, a una profundidad aproximada de 30 a 40 cm., tiene una importante presencia de partículas arcillosas, que según las zonas, puede ocasionar problemas de drenaje, es decir, retienen el agua que está en exceso y no permite que se escurra hacia la profundidad del suelo, y si el declive del terreno no ayuda al escurrimiento superficial del agua, produce severos daños por anegación de los cultivos.
b.- Capacidad de drenaje:
El agua en exceso debe ser eliminada naturalmente por el suelo, ya sea por drenaje superficial o por drenaje hacia las profundidades. Cuando las raíces de la planta permanece mucho tiempo sometida a condiciones de exceso de agua no se produce el intercambio gaseoso orgánicamente necesario para las funciones vitales, comienza a perder los pelos absorbentes, para luego ir perdiendo las raíces secundarias y si no tiene capacidad de emitir raíces adventicias capaces de producir intercambio gaseoso aún debajo del agua (ej. Cipres calvo), Por lo tanto un suelo cultivable debe tener buen poder de drenaje, si es un suelo arcilloso, debemos incorporar arena y materia orgánica (cultivos en barbecho, resaca, estiércol, etc.) para mejorar su textura, y mejorar el escurrimiento superficial con ayuda de zanjas y canales, además, realizar almácigos o canteros sobre elevados. c.- Fertilidad:
Las plantas extraen del suelo por medio de sus raíces todos los nutrientes necesarios para su desarrollo, estos deben estar presentes en cantidad equilibrada y en forma de soluciones acuosas, única manera que las plantas lo absorben, entre lo elementos nutritivos más importantes podemos mencionar al Nitrógeno (N), Fósforo (P)y Potasio (K), la falta de alguno de ellos, o el exceso, pueden producir defectos que altera el normal desarrollo de la planta. A estos tres elementos fundamentales para la planta se los llama Macro elementos, y deben estar siempre presentes.
Además de los macro elementos mencionados existen otros, llamados micro elementos, que son necesarios para la vida de la planta en muy pequeñas cantidades y por lo general están presente en nuestro suelo, ellos son: Hierro (Fe), Sodio (Sd), Calcio (Ca), Magnesio (Ma), Manganeso (Mg), Molibdeno (Mb), Zinc (Zn), Cobre (Cu) y otros.

 
 

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