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Huertas
Familiares (II Parte)
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| Por
el Ing. Agr. M. Alfredo Rodríguez, asesor Técnico de Viverista.com |
El cuidado de nuestras hortalizas
Tenemos la suerte de habitar en una región donde el rico suelo y
el clima benigno, nos permite, sin mayores esfuerzos, obtener especies
hortícolas en cualquier rincón de la casa. Remover el suelo, preparar
la cama de siembra, sembrar y ver crecer nuestras verduras, es prácticamente
muy fácil. Pero, hacer que las plantas se desarrollen en su plenitud,
sanas, vigorosas, no es una tarea sencilla, y requiere de mayores
conocimientos, sobre todo cuando se trata de controlar e impedir
que las distintas enfermedades fitopatógenas afecten nuestra huerta,
y como esas verduras que producimos luego serán parte de nuestro
alimento, antes de aplicar productos químicos específicos que controlan
y combaten esas plagas, pero que también pueden afectar nuestra
salud, podemos realizar distintas practicas que previenen del ataque
de los insectos y enfermedades criptogámicas. Podemos mencionar
tres formas distintas de prevenir las enfermedades, en forma orgánica,
sencillas, y económicas, antes de tener que aplicar necesariamente
productos químicos, y a las cuáles nos referiremos en este comentario:
a.- Labores culturales
b.- Especies aromáticas, y preparación de insecticidas en casa.
a.- LABORES CULTURALES
Son aquellas tareas que normalmente realizamos cuando producimos
nuestra huerta, pero que comúnmente le restamos importancia porque
parecen obvias, sin embargo, son parte fundamental para tener éxito
en nuestro trabajo, y ellas son:
1.- Remoción del suelo: Debemos mantener removido el suelo,
en su capa superficial para evitar el agrietamiento del suelo porque
favorece la evaporación de la humedad que debemos evitar. Además,
evitamos el desarrollo de malezas molestas, las cuales pueden ser
vectores de enfermedades, y además, compiten por los mismos nutrientes
que requieren las especies que nos interesan. Atención, el constante
laboreo del suelo, debilita al mismo, perdiendo rápidamente la materia
orgánica presente en su estructura natural. La restitución y disponibilidad
de los nutrientes la trataremos en el punto 3.
2.- Riego: Las especies hortïcolas son en su mayoría anuales,
por lo cual su crecimiento y desarrollo es muy rápido. Las plantas
obtienen sus nutrientes (minerales, aminoácidos, sales, etc.) en
combinación con moléculas de agua presentes en el suelo y retenidas
en su estructura, por lo cual este elemento se torna imprescindible,
sin el, o administrado en forma escasa, la hortaliza debe "esperar"
su presencia para obtener el nutriente del suelo y así poder crecer
y desarrollarse. Si bien nuestro clima favorece por sus abundantes
lluvias, no debemos descuidarnos, evitando que las plantas sufran
estrés hídrico, es decir la ausencia prolongada de agua y, también
el exceso de agua. ... |
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