· Achnatherum calamagrostis:
Gramínea de crecimiento invernal, originaria de Europa. Su follaje verde azulado es denso y compacto y alcanza unos 90 cm. Sus inflorescencias blanco plateadas sobresalen del follaje entre diciembre y enero, volviéndose color miel al llegar febrero. Esto confiere a la planta un aspecto muy llamativo, que recuerda una melena de león. Se planta al sol o media sombra, en macizos o en taludes. Una a tres matas por m2. Se pueden dividir cuando empiezan a ocupar mucho espacio.
· Arundinarias o caña de bambú:
Gramíneas para terrenos húmedos. Alcanzan gran altura.

· Cortaderia selloana o "cola de zorro":
Poácea originaria de Sudamérica. Crece más de 3 m. de altura y alcanza casi 2 m. de diámetro. Sus rizomas muy vigorosos, toleran la sequía y se pueden extender rápidamente por amplios sectores en la arena, dando origen a nuevas plantas. Prefiere suelos fértiles y con buen drenaje. Por encima del follaje surgen -a mediados del verano- sus espigas plumosas, blanco-plateadas o ligeramente rosadas. Se cortan cuando son jóvenes y se secan cabeza abajo para usarlas en arreglos florales. Se usan en jardines abiertos, en zonas de pasto, rocallas o cerca de estanques.
· Cortaderia richardii:
Originaria de Nueva Zelandia. Es otra majestuosa "cola de zorro", no muy resistente a las heladas pero de aspecto gracioso. A mediados de enero surgen sus espigas blanco cremosas, las que sobresalen del follaje y caen levemente, alcanzando hasta 3 m. de altura. Pueden permanecer todo el invierno. Requiere sol, humedad constante y poda cada 3 años.
· Eragrostis cuvula:
Es una planta baja, para un jardín romántico, en terrenos de secano. Necesita sol. Alcanza hasta unos 40 cm. de altura.
· Erianthus:
De clima cálido. Forma redondeada, de tamaño mediano (1,30 m.) y aspecto pendular. Sus hojas se vuelven color malva en otoño y se secan y deben podarse a fines de invierno.
 
 

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