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Deja
que me plante frente a tu ventana
para que florezca mi amor
y mis raíces crezcan por todo el universo.
Deja
que me hunda en el mar de tu mirada
para nadar hasta el abismo claro de tus ojos
y ahogarme en tus caricias.
Deja
que te bese con el alma
para robarte en un suspiro
la pasión de tu encendida llama.
Deja
que te cante con mi voz
para que escuches la proclama de mi amor
y el susurrar de mis palabras a tu oído.
Deja
que te diga dos palabras,
tan claras como el día,
dos palabras, la esencia de mi vida:
¡Te amo!.
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